Gestionar un centro hípico es convivir cada día con un tipo de actividad que mezcla deporte, formación, animales de gran tamaño, menores de edad, instalaciones amplias y una relación constante con alumnos, familias y visitantes. Esa combinación convierte a los centros ecuestres en espacios con un nivel de riesgo elevado y muy particular, imposible de cubrir con un seguro genérico.
Por eso existen los seguros especializados para centros hípicos, pólizas diseñadas específicamente para proteger tu actividad ecuestre en todas sus dimensiones: legal, económica, sanitaria y patrimonial. Y esta protección no solo aporta tranquilidad, sino que también garantiza la continuidad del negocio ante cualquier imprevisto.
La equitación es uno de los deportes con mayor índice de accidentes, y al mismo tiempo uno de los que exige instalaciones más específicas. Un caballo puede causar daños incluso en reposo; un alumno puede caerse durante una práctica rutinaria; una tormenta puede dañar pistas, techumbres o maquinaria; y un monitor puede enfrentarse a una reclamación laboral tras una caída.
Lo que distingue a un centro hípico no es solo la actividad deportiva, sino la variedad de situaciones que lo rodean: rutas, clases, pupilaje, cursos para niños, fiestas privadas, competiciones, visitas escolares, terapias ecuestres… Cada una de estas actividades implica riesgos diferentes que una póliza estándar no contempla.
Por eso, trabajar con un seguro diseñado para centros hípicos y no con un seguro comercial tradicional marca una diferencia enorme en protección y tranquilidad.
Dentro de un programa de seguros ecuestres, la Responsabilidad Civil (RC) es la cobertura esencial. Es la que evita que una caída, un golpe o un daño material termine en una reclamación económica que pueda comprometer la viabilidad del centro.
Las pólizas de Responsabilidad Civil que gestionamos en INSURCAB cubren los daños que se produzcan dentro de las instalaciones y durante la actividad del centro. Esto incluye lo que ocurre en una clase, durante una ruta guiada, en una pista, en los boxes e incluso en un evento especial. También abarca los daños provocados por los propios caballos del centro, ya sea mientras están siendo montados, durante su manejo o en momentos de interacción con visitantes.
La RC patronal —es decir, la que protege al centro frente a reclamaciones de empleados por accidentes laborales— también es una parte fundamental, especialmente para hípicas con monitores, cuidadores o personal de cuadra. Esta cobertura, incluida en tus pólizas reales, evita problemas legales y reclamaciones muy costosas.
Incluso aspectos que muchas veces pasan desapercibidos, como la responsabilidad por intoxicación alimentaria durante eventos o celebraciones, están contemplados en las pólizas específicas para centros ecuestres.
En la mayoría de comunidades autónomas, las escuelas deportivas están obligadas a disponer de un seguro de accidentes para sus alumnos. En equitación, no solo es obligatorio: es indispensable.
Las pólizas que trabajamos cubren la asistencia sanitaria tras una caída o accidente, la indemnización por invalidez y, en los casos más graves, la cobertura por fallecimiento. También incluyen la intervención urgente y los traslados necesarios, aspecto clave en los primeros minutos tras un siniestro.
Este seguro protege tanto al jinete como al propio centro, porque evita asumir directamente los gastos médicos o enfrentarse a reclamaciones familiares.
Si la Responsabilidad Civil protege tu actividad, el seguro multirriesgo para centros hípicos protege lo que has construido: tus instalaciones, tu material y tus recursos.
Las pólizas multirriesgo diseñadas para hípicas incluyen coberturas que no suelen estar presentes en un seguro industrial estándar. Cubren incendios, explosiones, daños por agua, cortocircuitos, tormentas, robo de material, rotura de cristales, daños eléctricos y pérdidas relacionadas con maquinaria, bombas de agua o equipos electrónicos.
En las pólizas reales que has compartido aparecen también coberturas adicionales muy relevantes, como los bienes refrigerados (muy útil para productos veterinarios), la compensación automática de capitales o la localización de averías. Estas coberturas reflejan la realidad de un centro ecuestre moderno, donde conviven oficinas, cuadras, pistas, almacenes, maquinaria y equipamiento técnico.
No existen dos centros hípicos iguales. Cambia la actividad, el número de caballos, el tipo de instalaciones, el personal, los eventos, la combinación entre clases, pupilaje y otras actividades. Por eso, en INSURCAB analizamos cada centro de manera individual y construimos una solución completa combinando:
Responsabilidad Civil adaptada a tu actividad real
Seguro de Accidentes según normativa y volumen de alumnos
Multirriesgo ajustado a tus instalaciones y equipamiento
El resultado es un programa de seguros coherente, específico y sin huecos de cobertura.
INSURCAB nace de la especialización pura en el sector ecuestre. Trabajamos con centros hípicos de toda España y conocemos bien sus riesgos, su funcionamiento diario y los incidentes más frecuentes. Esta experiencia se traduce en coberturas que funcionan, asesoramiento claro y un acompañamiento real en caso de siniestro.
Además trabajamos con aseguradoras líderes en el ámbito hípico, como FIATC, lo que garantiza estabilidad, rapidez y solvencia en la gestión.
Un seguro para centros hípicos debe ser mucho más que una póliza: debe ser una red de seguridad que acompañe cada paso de tu actividad ecuestre y te permita centrarte en lo que realmente importa: tus alumnos, tus caballos y tu negocio.
Responsabilidad Civil, Accidentes y Multirriesgo forman un sistema que protege a tus personas, tus animales, tus instalaciones y tu reputación. Y contar con especialistas como INSURCAB marca la diferencia entre cubrir un trámite y estar realmente protegido.
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